Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo. Realizado por Emilo Cartoy Diaz. TEA Imagen.
viernes, 13 de marzo de 2015
Manu Chao y Osvaldo Bayer. Madres Coraje
Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo. Realizado por Emilo Cartoy Diaz. TEA Imagen.
viernes, 14 de noviembre de 2014
Rodolfo Walsh y la prensa proletaria
El periodista argentino impulsó varios proyectos informativos al servicio del pueblo que se convirtieron en referentes de la comunicación alternativa
Camilo Rueda Navarro
Rodolfo Walsh (1927-1977) fue un escritor, periodista y combatiente argentino desaparecido por la última dictadura militar gaucha. Sobresalió por su trabajo literario y por sus investigaciones “Operación Masacre” y “¿Quién mató a Rosendo?”, presentadas en formato de novela de no ficción, precursoras del “Nuevo Periodismo”.
Pero además de su obra literaria y sus destacados escritos, Walsh emprendió a lo largo de su vida varios proyectos de prensa proletaria, en particular durante su militancia en organizaciones peronistas en los últimos años de su vida. A pesar de su corta duración, fueron experiencias valiosas que aún sirven como referente para el periodismo alternativo y popular.
Además de Prensa Latina, la agencia creada en Cuba junto con otros periodistas como Jorge Masetti y Gabriel García Márquez, Walsh participó de proyectos como el Semanario CGT, el diario Noticias y la agencia Ancla.
El “Semanario CGT”
El primero de mayo de 1968 nació el Semanario CGT, un periódico ideado por la Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGT de los Argentinos o CGTA) que aglutinaba al movimiento sindical que se negó a pactar con la dictadura de Juan Carlos Onganía.
Bajo la dirección de Walsh, el semanario se concibió como “el órgano de los trabajadores, con el que los trabajadores deben colaborar, enviando sus noticias, sus quejas y sus denuncias, colaborando para que llegue, como sea, al último rincón de la República”.
El Semanario CGT buscó ser una publicación con un diseño atractivo para el lector y que no apelara al lenguaje del panfleto para comunicarse con el pueblo trabajador.
Se buscaba una prensa “que estuviera bien escrita y mejor diagramada y sobre todo, que cada número no fuera un inventario de denuncias sino un testimonio de los hechos y del proceso histórico que los gesta”, explica Lilia Ferreyra, viuda de Walsh, sobre la experiencia de ese semanario.
Dicho periódico circulaba todos los jueves a un precio popular y en cada número Walsh publicaba los avances de sus investigaciones periodísticas, como el artículo “¿Quién mató a Rosendo García?”, una pesquisa que después se convertiría en uno de sus grandes trabajos.
Esos textos se convirtieron en el libro “¿Quién mató a Rosendo?” (1968), en el que Walsh relata el asesinato de Rosendo García, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, ocurrido el 13 de mayo de 1966 en la confitería La Real, en la localidad de Avellaneda. Gracias a su investigación de los hechos y al testimonio de sobrevivientes, señaló al dirigente gremial Augusto Timoteo Vandor como responsable.
Pero el Semanario CGT no estaba exento de los problemas y las contradicciones políticas que vivía el movimiento obrero. El peronismo recomendó desmontar la CGT de los Argentinos, que luego terminaría aislada políticamente hasta su disolución, suerte que también corrió su semanario.
El diario “Noticias”
En 1972, Walsh decide vincularse a las organizaciones politicomilitares de la izquierda peronista. Militó primero en las Fuerzas Armadas Peronistas y luego en los Montoneros.
Al año siguiente surge la ocasión de conjugar su oficio militante con el oficio periodístico. Se trata del proyecto de crear un periódico peronista, el diario Noticias, con el que se buscaba ganarle lectores a las grandes publicaciones y constituirse en una herramienta política amplia con una mirada de izquierda.
“La idea era sacar a la calle un producto bien editado, que fuera más allá de los tópicos de la militancia y pudiera meterse como una cuña en los problemas cotidianos del común de la gente”, registran los periodistas Hugo Montero e Ignacio Portela en su libro “Rodolfo Walsh: los años montoneros”.
Noticias vio la luz el 21 de noviembre de 1973 gracias a la labor de un equipo integrado por Walsh, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y Francisco Urondo, entre otros.
Walsh tenía bajo su cargo la sección de Policiales, donde trataba temáticas como el surgimiento de las bandas paraestatales como la Alianza Anticomunista Argentina o “Triple A”, o la asistencia técnica y financiera que adelantaba la CIA en el país.
En Noticias, Walsh implementó algunos criterios periodísticos de interés, como los siguientes: a excepción de las columnas de opinión, las notas no iban firmadas y generalmente eran de construcción colectiva.
Además, la consigna para todo su equipo era salir a la calle y cotejar los datos con los partes policiales y los cables de las agencias de prensa, identificando contradicciones.
A la hora de redactar, evitaba las oraciones largas y rebuscadas. Más bien apelaba al mensaje conciso y directo, dejando el dato novedoso en la cabeza de la noticia. También eliminaba todas las metáforas e hipérboles en busca de un lenguaje directo y nítido, pues se trataba de llegar al público más popular posible.
Noticias llegó a tener un tiraje de 100.000 ejemplares, pero empezó a ser blanco de la guerra sucia. Una bomba estalló frente a la redacción, sus periodistas se convirtieron en objeto de seguimiento y finalmente recibió la orden de clausura por parte de las autoridades el 27 de agosto de 1974.
Ancla y “Cadena Informativa”
Con el advenimiento de la dictadura militar (1976-1983), Walsh ideó e implementó dos proyectos informativos que lograron posicionarse a pesar de los rigores del régimen militar.
El primero fue la Agencia de Noticias Clandestina (Ancla), una herramienta comunicacional que le permitió a Walsh y a su equipo trabajar protegidos por la clandestinidad. Producía material periodístico que priorizaba la información dura y prescindía de la opinión y el panfleto agitativo.
Ancla se respaldaba en datos concretos y evitaba manipular la información con fines propagandísticos. Esta fue una generalidad de Rodolfo en su trayectoria periodística. “Los medios de información ideados por Walsh no se hacían eco de consignas y adjetivos despegados de la realidad”, explica su compañero de lucha Horacio Verbitsky.
Ancla tenía una red de colaboradores y con ellos recababa información sobre la represión de la junta militar. Renunció a tener un alcance masivo pero a cambio procuraba llegar a todas las redacciones de medios nacionales e internacionales y a un público clave, incluyendo a los propios mandos militares.
Los temas que abordó Ancla fueron la situación de los presos políticos, las rivalidades al interior de las fuerzas armadas y la censura en el periodismo argentino. Varios medios reprodujeron algunos de sus reportes.
Por su parte, Cadena Informativa fue un proyecto casi que personal. A partir de datos precisos, Walsh redactaba informes con los que buscaba “romper el cerco informativo” que había implantado la dictadura.
El primer número circuló en diciembre de 1976 y convocaba a su público lector a reproducirlo por diversos métodos y distribuirlo en forma de cadena para romper el aislamiento.
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh publica su texto “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, en el que denuncia los crímenes que venían cometiendo los militares. Al día siguiente, el periodista es cercado por los militares y muere baleado en la calle. Su cuerpo fue desaparecido.
Los informes de Ancla y de Cadena Informativa siguieron circulando por obra de sus compañeros hasta finales de 1977. Aunque algunos de sus escritos desaparecieron, su obra prevaleció y hoy es clave en la memoria histórica latinoamericana, todo un modelo para el periodismo popular.
Camilo Rueda Navarro
Rodolfo Walsh (1927-1977) fue un escritor, periodista y combatiente argentino desaparecido por la última dictadura militar gaucha. Sobresalió por su trabajo literario y por sus investigaciones “Operación Masacre” y “¿Quién mató a Rosendo?”, presentadas en formato de novela de no ficción, precursoras del “Nuevo Periodismo”.
Pero además de su obra literaria y sus destacados escritos, Walsh emprendió a lo largo de su vida varios proyectos de prensa proletaria, en particular durante su militancia en organizaciones peronistas en los últimos años de su vida. A pesar de su corta duración, fueron experiencias valiosas que aún sirven como referente para el periodismo alternativo y popular.
Además de Prensa Latina, la agencia creada en Cuba junto con otros periodistas como Jorge Masetti y Gabriel García Márquez, Walsh participó de proyectos como el Semanario CGT, el diario Noticias y la agencia Ancla.
El “Semanario CGT”
El primero de mayo de 1968 nació el Semanario CGT, un periódico ideado por la Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGT de los Argentinos o CGTA) que aglutinaba al movimiento sindical que se negó a pactar con la dictadura de Juan Carlos Onganía.
Bajo la dirección de Walsh, el semanario se concibió como “el órgano de los trabajadores, con el que los trabajadores deben colaborar, enviando sus noticias, sus quejas y sus denuncias, colaborando para que llegue, como sea, al último rincón de la República”.
El Semanario CGT buscó ser una publicación con un diseño atractivo para el lector y que no apelara al lenguaje del panfleto para comunicarse con el pueblo trabajador.
Se buscaba una prensa “que estuviera bien escrita y mejor diagramada y sobre todo, que cada número no fuera un inventario de denuncias sino un testimonio de los hechos y del proceso histórico que los gesta”, explica Lilia Ferreyra, viuda de Walsh, sobre la experiencia de ese semanario.
Dicho periódico circulaba todos los jueves a un precio popular y en cada número Walsh publicaba los avances de sus investigaciones periodísticas, como el artículo “¿Quién mató a Rosendo García?”, una pesquisa que después se convertiría en uno de sus grandes trabajos.
Esos textos se convirtieron en el libro “¿Quién mató a Rosendo?” (1968), en el que Walsh relata el asesinato de Rosendo García, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, ocurrido el 13 de mayo de 1966 en la confitería La Real, en la localidad de Avellaneda. Gracias a su investigación de los hechos y al testimonio de sobrevivientes, señaló al dirigente gremial Augusto Timoteo Vandor como responsable.
Pero el Semanario CGT no estaba exento de los problemas y las contradicciones políticas que vivía el movimiento obrero. El peronismo recomendó desmontar la CGT de los Argentinos, que luego terminaría aislada políticamente hasta su disolución, suerte que también corrió su semanario.
El diario “Noticias”
En 1972, Walsh decide vincularse a las organizaciones politicomilitares de la izquierda peronista. Militó primero en las Fuerzas Armadas Peronistas y luego en los Montoneros.
Al año siguiente surge la ocasión de conjugar su oficio militante con el oficio periodístico. Se trata del proyecto de crear un periódico peronista, el diario Noticias, con el que se buscaba ganarle lectores a las grandes publicaciones y constituirse en una herramienta política amplia con una mirada de izquierda.
“La idea era sacar a la calle un producto bien editado, que fuera más allá de los tópicos de la militancia y pudiera meterse como una cuña en los problemas cotidianos del común de la gente”, registran los periodistas Hugo Montero e Ignacio Portela en su libro “Rodolfo Walsh: los años montoneros”.
Noticias vio la luz el 21 de noviembre de 1973 gracias a la labor de un equipo integrado por Walsh, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y Francisco Urondo, entre otros.
Walsh tenía bajo su cargo la sección de Policiales, donde trataba temáticas como el surgimiento de las bandas paraestatales como la Alianza Anticomunista Argentina o “Triple A”, o la asistencia técnica y financiera que adelantaba la CIA en el país.
En Noticias, Walsh implementó algunos criterios periodísticos de interés, como los siguientes: a excepción de las columnas de opinión, las notas no iban firmadas y generalmente eran de construcción colectiva.
Además, la consigna para todo su equipo era salir a la calle y cotejar los datos con los partes policiales y los cables de las agencias de prensa, identificando contradicciones.
A la hora de redactar, evitaba las oraciones largas y rebuscadas. Más bien apelaba al mensaje conciso y directo, dejando el dato novedoso en la cabeza de la noticia. También eliminaba todas las metáforas e hipérboles en busca de un lenguaje directo y nítido, pues se trataba de llegar al público más popular posible.
Noticias llegó a tener un tiraje de 100.000 ejemplares, pero empezó a ser blanco de la guerra sucia. Una bomba estalló frente a la redacción, sus periodistas se convirtieron en objeto de seguimiento y finalmente recibió la orden de clausura por parte de las autoridades el 27 de agosto de 1974.
Ancla y “Cadena Informativa”
Con el advenimiento de la dictadura militar (1976-1983), Walsh ideó e implementó dos proyectos informativos que lograron posicionarse a pesar de los rigores del régimen militar.
El primero fue la Agencia de Noticias Clandestina (Ancla), una herramienta comunicacional que le permitió a Walsh y a su equipo trabajar protegidos por la clandestinidad. Producía material periodístico que priorizaba la información dura y prescindía de la opinión y el panfleto agitativo.
Ancla se respaldaba en datos concretos y evitaba manipular la información con fines propagandísticos. Esta fue una generalidad de Rodolfo en su trayectoria periodística. “Los medios de información ideados por Walsh no se hacían eco de consignas y adjetivos despegados de la realidad”, explica su compañero de lucha Horacio Verbitsky.
Ancla tenía una red de colaboradores y con ellos recababa información sobre la represión de la junta militar. Renunció a tener un alcance masivo pero a cambio procuraba llegar a todas las redacciones de medios nacionales e internacionales y a un público clave, incluyendo a los propios mandos militares.
Los temas que abordó Ancla fueron la situación de los presos políticos, las rivalidades al interior de las fuerzas armadas y la censura en el periodismo argentino. Varios medios reprodujeron algunos de sus reportes.
Por su parte, Cadena Informativa fue un proyecto casi que personal. A partir de datos precisos, Walsh redactaba informes con los que buscaba “romper el cerco informativo” que había implantado la dictadura.
El primer número circuló en diciembre de 1976 y convocaba a su público lector a reproducirlo por diversos métodos y distribuirlo en forma de cadena para romper el aislamiento.
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh publica su texto “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, en el que denuncia los crímenes que venían cometiendo los militares. Al día siguiente, el periodista es cercado por los militares y muere baleado en la calle. Su cuerpo fue desaparecido.
Los informes de Ancla y de Cadena Informativa siguieron circulando por obra de sus compañeros hasta finales de 1977. Aunque algunos de sus escritos desaparecieron, su obra prevaleció y hoy es clave en la memoria histórica latinoamericana, todo un modelo para el periodismo popular.
sábado, 16 de agosto de 2014
I Was Made for Lovin' You (Kiss)
"I Was Made for Lovin' You" es una canción interpretada por la banda Kiss, lanzada originalmente en su álbum Dynasty en de 1979.
El sencillo alcanzó la posición 11 en las listas de popularidad de la revista Billboard y fue muy exitosa en Australia y Europa.
La canción está altamente influenciada por el estilo de la música disco, uno de los géneros más populares en los Estados Unidos a finales de los años 1970.
El guitarrista y vocalista Paul Stanley dijo que escribió "I Was Made For Lovin' You" porque quería una canción sumamente exitosa para la banda.
El sencillo alcanzó la posición 11 en las listas de popularidad de la revista Billboard y fue muy exitosa en Australia y Europa.
La canción está altamente influenciada por el estilo de la música disco, uno de los géneros más populares en los Estados Unidos a finales de los años 1970.
El guitarrista y vocalista Paul Stanley dijo que escribió "I Was Made For Lovin' You" porque quería una canción sumamente exitosa para la banda.
sábado, 19 de julio de 2014
Nicaragua: Multitudinario recibimiento al nuevo gobierno
Expropiación de los bienes del clan Somoza: primera medida de la Junta de Reconstrucción Nacional
Por Ángel Luis de la Calle
Enviado especial de El País
Managua, 21 de julio de 1979
La primera decisión del nuevo gobierno de Nicaragua, que a las seis de la tarde de ayer celebró su primer Consejo de Ministros, fue la expropiación de todos los bienes de la familia Somoza. El correspondiente decreto que lleva el número uno de la era de la revolución fue dado a conocer en un acto divulgado a todo el país por radio y televisión. El simbolismo de este acto marcó el principio y la filosofía de la nueva administración.
El viernes fue el día de la conjunción en Managua de los representantes de todas las fuerzas que han contribuido a la derrota del somocismo. A mediodía se celebró, en la que ahora se llama plaza de la Revolución, un acto de masas para recibir oficialmente a la Junta de Reconstrucción Nacional y para tomar juramento al gabinete ministerial. Miles de personas se concentraron en la plaza y ofrecieron a los combatientes del Frente Sandinista y a los integrantes del Gobierno una prueba de adhesión y respaldo absoluta. La Junta llegó por carretera, procedente de León, acompañada por columnas de guerrilleros sandinistas de los que organizaron una nueva administración política en aquella ciudad hace más de un mes. El jueves por la noche, y desde Costa Rica, habían llegado buena parte de los miembros del nuevo gabinete nicaragüense, comandantes del Ejército nacional y personalidades latinoamericanas, además del embajador norteamericano William Bowdler y del diputado español Miguel Angel Martínez, representante del PSOE y de la Internacional Socialista.
Poco a poco la ciudad recobra la normalidad posible en estos casos. La dirección del Frente ha organizado los servicios indispensables: control del tránsito, comunicaciones, suministros de agua y luz y distribución de alimentos.
Han aparecido muchos espontáneos armados que hacen aún peligrosa la circulación nocturna. El toque de queda sigue vigente. Los comandantes sandinistas tienen el propósito de desarmar a los irregulares, tarea realmente dificil, en la toma de los cuarteles las armas se han distribuido sin control.
Todavía no hay capacidad analítica ni perspectiva suficiente para saber por dónde van a ir los pasos del nuevo régimen. Hasta ahora las declaraciones de los dirigentes han sido muy moderadas. Pero aún no se han oído las voces de los miembros más radicales, como Tomás Borge, el gran ideólogo de esta revolución, o Daniel Ortega. Un combatiente de base nos decía ayer en el aeropuerto que, en su opinión, el 90% de los guerrilleros ven con desconfianza a la Junta de Reconstrucción Nacional, pero que sus armas están alertas para corregir cualquier desviación del rumbo revolucionario.
De cualquier modo, la impresión general es optimista. Los primeros pasos de la nueva situación se han dado con realismo, mesura y, dentro de lo que cabe, orden. La radio y la televisión hacen constantes llamamientos a los combatientes para que sean disciplinados.
El mundo se está volcando ya en la ayuda a la Nicaragua atribulada y destruida. La presencia aquí de representantes de gobiernos extranjeros es una señal muy favorable del apoyo internacional que van a recibir los nicaragüenses. Dentro de este contexto se espera la llegada la semana próxima de Felipe González. Es posible que viaje también a Managua una representación del más alto nivel de la Internacional Socialista.
Otro aspecto que apoya la impresión optimista de que hablábamos al principio es la ausencia de episodios de venganza o represalia contra los vencidos, que no hubieran sido extraños dada la dureza de la lucha armada y el carácter represivo del régimen somocista. Prácticamente no ha habido ejecuciones sumarias en esta etapa de la nueva situación a pesar de informes alarmistas que afirmaban lo contrario. Ya funciona, aunque de manera rudimentaria, una estructura mínima de administración de la justicia. No hay tribunales populares. Los mismos comandantes del FSLN han señalado con énfasis que esa importante tarea corresponde a los tribunales ordinarios que el gobierno designe.
Por Ángel Luis de la Calle
Enviado especial de El País
Managua, 21 de julio de 1979
La primera decisión del nuevo gobierno de Nicaragua, que a las seis de la tarde de ayer celebró su primer Consejo de Ministros, fue la expropiación de todos los bienes de la familia Somoza. El correspondiente decreto que lleva el número uno de la era de la revolución fue dado a conocer en un acto divulgado a todo el país por radio y televisión. El simbolismo de este acto marcó el principio y la filosofía de la nueva administración.
El viernes fue el día de la conjunción en Managua de los representantes de todas las fuerzas que han contribuido a la derrota del somocismo. A mediodía se celebró, en la que ahora se llama plaza de la Revolución, un acto de masas para recibir oficialmente a la Junta de Reconstrucción Nacional y para tomar juramento al gabinete ministerial. Miles de personas se concentraron en la plaza y ofrecieron a los combatientes del Frente Sandinista y a los integrantes del Gobierno una prueba de adhesión y respaldo absoluta. La Junta llegó por carretera, procedente de León, acompañada por columnas de guerrilleros sandinistas de los que organizaron una nueva administración política en aquella ciudad hace más de un mes. El jueves por la noche, y desde Costa Rica, habían llegado buena parte de los miembros del nuevo gabinete nicaragüense, comandantes del Ejército nacional y personalidades latinoamericanas, además del embajador norteamericano William Bowdler y del diputado español Miguel Angel Martínez, representante del PSOE y de la Internacional Socialista.
Poco a poco la ciudad recobra la normalidad posible en estos casos. La dirección del Frente ha organizado los servicios indispensables: control del tránsito, comunicaciones, suministros de agua y luz y distribución de alimentos.
Han aparecido muchos espontáneos armados que hacen aún peligrosa la circulación nocturna. El toque de queda sigue vigente. Los comandantes sandinistas tienen el propósito de desarmar a los irregulares, tarea realmente dificil, en la toma de los cuarteles las armas se han distribuido sin control.
Todavía no hay capacidad analítica ni perspectiva suficiente para saber por dónde van a ir los pasos del nuevo régimen. Hasta ahora las declaraciones de los dirigentes han sido muy moderadas. Pero aún no se han oído las voces de los miembros más radicales, como Tomás Borge, el gran ideólogo de esta revolución, o Daniel Ortega. Un combatiente de base nos decía ayer en el aeropuerto que, en su opinión, el 90% de los guerrilleros ven con desconfianza a la Junta de Reconstrucción Nacional, pero que sus armas están alertas para corregir cualquier desviación del rumbo revolucionario.
De cualquier modo, la impresión general es optimista. Los primeros pasos de la nueva situación se han dado con realismo, mesura y, dentro de lo que cabe, orden. La radio y la televisión hacen constantes llamamientos a los combatientes para que sean disciplinados.
El mundo se está volcando ya en la ayuda a la Nicaragua atribulada y destruida. La presencia aquí de representantes de gobiernos extranjeros es una señal muy favorable del apoyo internacional que van a recibir los nicaragüenses. Dentro de este contexto se espera la llegada la semana próxima de Felipe González. Es posible que viaje también a Managua una representación del más alto nivel de la Internacional Socialista.
Otro aspecto que apoya la impresión optimista de que hablábamos al principio es la ausencia de episodios de venganza o represalia contra los vencidos, que no hubieran sido extraños dada la dureza de la lucha armada y el carácter represivo del régimen somocista. Prácticamente no ha habido ejecuciones sumarias en esta etapa de la nueva situación a pesar de informes alarmistas que afirmaban lo contrario. Ya funciona, aunque de manera rudimentaria, una estructura mínima de administración de la justicia. No hay tribunales populares. Los mismos comandantes del FSLN han señalado con énfasis que esa importante tarea corresponde a los tribunales ordinarios que el gobierno designe.
sábado, 12 de julio de 2014
Argentina: En manos de un DT peronista y militante
Perfil de Alejandro Sabella, un entrenador setentero y que sueña con armar el equipo del pueblo.
Por Marcelo Rodriguez
Alejandro Sabella era derecho. Y era diez. En el fútbol, el código secreto del talento se mide por el lado más hábil para patear; los zurdos son los distintos, los elegidos. Era chico y era diez y era derecho y empezó a patear todos los días con la otra pierna, contra una pared. Hasta que Sabella se hizo zurdo. Y más grande, de izquierda.
“Militaba allá por el 73, cuando estaba en la facultad junto a mis compañeros. Ibamos los sábados a distintos barrios carenciados y trabajábamos en zanjas para levantar paredes, compartiendo jornadas con toda la juventud peronista y el resto de los movimientos populares”, recordó el entrenador de la selección argentina a la revista La Garganta Poderosa en la edición de este mes. No lo dijo en un lugar cualquiera. Sabella eligió el medio y el momento. Su grito de tapa fue ante comunicadores que viven en las villas Zavaleta y 31.
Como un costurero que cose pasado y presente, desnudó su costado político: el mensaje de quien declamó hace casi tres años que quería formar el equipo del pueblo. Una paradoja: al Mundial no llevará al jugador del pueblo. Carlos Tevez se quedó afuera aun con el viento a favor soplado por cierto sector político. Daniel Scioli hasta lo pidió públicamente. Sabella, sin embargo, se aferró a su manual: el todo por encima de las partes. El hombre que se define políticamente como “progresista” lo dejó en claro desde su comienzo como técnico de la Selección: repitió conceptos como “generosidad”, “humildad”, “sentido de pertenencia”. La liturgia peronista al servicio de un equipo moldeado con sus principios. Tevez fue la pieza incorregible.
Nacional y popular
Sabella estudió dos años de Abogacía en la UBA por culpa del fútbol. Si hubiese sido compatible con su profesión, su militancia habría tenido otro epicentro: la Facultad de Medicina. A Sabella le interesaba curar.
Ese espíritu de servicio lo refrendó cuando La Plata fue La Atlántida. Cubierta de agua, la ciudad soportó entre el 2 y el 3 de abril del año pasado su peor inundación. La casa de Sabella en Tolosa tiene dos plantas y fue una minisede para organizar la ayuda; el living donde ve y analiza partidos se llenó de ropa y alimentos para los evacuados. Un sentido práctico para enlazar con la teoría: “Siempre hay que ponerse en el lugar del otro”, dice.
A La Garganta Poderosa le recalcó que “el progresismo es una palabra muy amplia”. Y habló de la distribución de la riqueza, de una sociedad más justa e igualitaria. “Este gobierno es el que más ha pensado en un país más federal, más distributivo, para que puedan tener acogida los que menos tienen”, sentenció.
Sus declaraciones no son teñidas por el medio. En junio de 2012, en Olé le pidieron que eligiera un político. “Néstor Kirchner”, dijo. Aunque a principios de ese mismo año había señalado en El Gráfico que Chacho Alvarez había sido el último referente con el que se había identificado.
Cristina Fernández también forma parte de su colección de estampitas políticas: “No tuve el honor de hablar con la Presidenta. Me gusta políticamente, pero decir que tengo una charla pendiente con ella sería presuntuoso de mi parte”. Sabella busca referencias y milita por un grupo de jugadores que entre junio y julio será la patria. Un equipo unido y organizado.
La bandera
Si los únicos privilegiados son los niños, Messi es la concesión del entrenador que hace cuarenta años colgó en su casa un cuadro de Juan Domingo Perón. El niño mimado de Sabella no habla mucho pero dice demasiado en la cancha y con su actitud. En el entorno del técnico de la Selección cuentan que el diez interpreta la esencia de lo pretendido. Sabella conoce el doble juego: su futbolista fetiche ejercita su ego, pero es solidario; es millonario, pero tiene hambre; es el mejor del mundo, pero prioriza el equipo.
Messi es su Belgrano, el prócer que reivindica: “Allí tenemos la bandera creada por Manuel Belgrano”, dijo el 5 de agosto de 2011, cuando asumió, dentro de la sala de conferencias de la AFA. “El dio todo por la Patria, dejó su sueldo, murió pobre. Es el ejemplo a seguir: el de poner el bien común por encima del individuo”.
Perón y Verón
La placenta de su vida clase media no le impidió conocer la realidad más allá de sus comodidades. En su infancia vivió en Vidt y Paraguay, en Palermo, aunque considera a La Plata como su lugar en el mundo. Desde la capital de la provincia de Buenos Aires dio encendidos discursos cuando Estudiantes festejó un título local y uno internacional. En 2009 tomó el micrófono y en un sincretismo entre Perón y Raúl Alfonsín arengó al pueblo pincha, tras obtener la Libertadores: “Siento en mis oídos la más maravillosa música… la casa está en orden”. Un año más tarde, con la obtención del Apertura, salió al balcón del Palacio Municipal: “Somos un grupo de jugadores hermanados en la solidaridad. Estudiantes, una vez más, es Estudiantes de la patria”.
La identidad es lo intangible
La obsesión de un hombre y esa búsqueda definen a Sabella. Alguna vez lector de la revista El Descamisado, el técnico nac & pop nació en 1954. Recuerda la proscripción del peronismo y la convivencia “con esa cultura popular, el Perón vuelve, Perón vive. Esa escritura en las paredes”.
Cuando se fue de Estudiantes, Juan Sebastián Verón lo subió al bronce: “Es uno de esos personajes que quedan grabados en la historia del fútbol”. Sabella quisiera que no fuera sólo por los resultados deportivos.
En el pizarrón hay nombres; nombres de desaparecidos en democracia. Julio López, Luciano Arruga y Marita Verón son casos emblemáticos que Sabella marca con una tiza. En esa producción de la publicación integrada por 15 asambleas villeras, el DT habla, también, de los desaparecidos por la última dictadura: “Viví parte de esa militancia y siento que ellos han formado parte de una juventud idealista que pensaba en un país mejor y que trabajaba a beneficio del prójimo”.
Con esa impronta, trató de moldear a la Selección que en el Mundial de Brasil será la patria. La patria que Sabella abrazaba en los 70.
* Nota publicada originalmente en la edición impresa del Diario Perfil.
Por Marcelo Rodriguez
Alejandro Sabella era derecho. Y era diez. En el fútbol, el código secreto del talento se mide por el lado más hábil para patear; los zurdos son los distintos, los elegidos. Era chico y era diez y era derecho y empezó a patear todos los días con la otra pierna, contra una pared. Hasta que Sabella se hizo zurdo. Y más grande, de izquierda.
“Militaba allá por el 73, cuando estaba en la facultad junto a mis compañeros. Ibamos los sábados a distintos barrios carenciados y trabajábamos en zanjas para levantar paredes, compartiendo jornadas con toda la juventud peronista y el resto de los movimientos populares”, recordó el entrenador de la selección argentina a la revista La Garganta Poderosa en la edición de este mes. No lo dijo en un lugar cualquiera. Sabella eligió el medio y el momento. Su grito de tapa fue ante comunicadores que viven en las villas Zavaleta y 31.
Como un costurero que cose pasado y presente, desnudó su costado político: el mensaje de quien declamó hace casi tres años que quería formar el equipo del pueblo. Una paradoja: al Mundial no llevará al jugador del pueblo. Carlos Tevez se quedó afuera aun con el viento a favor soplado por cierto sector político. Daniel Scioli hasta lo pidió públicamente. Sabella, sin embargo, se aferró a su manual: el todo por encima de las partes. El hombre que se define políticamente como “progresista” lo dejó en claro desde su comienzo como técnico de la Selección: repitió conceptos como “generosidad”, “humildad”, “sentido de pertenencia”. La liturgia peronista al servicio de un equipo moldeado con sus principios. Tevez fue la pieza incorregible.
Nacional y popular
Sabella estudió dos años de Abogacía en la UBA por culpa del fútbol. Si hubiese sido compatible con su profesión, su militancia habría tenido otro epicentro: la Facultad de Medicina. A Sabella le interesaba curar.
Ese espíritu de servicio lo refrendó cuando La Plata fue La Atlántida. Cubierta de agua, la ciudad soportó entre el 2 y el 3 de abril del año pasado su peor inundación. La casa de Sabella en Tolosa tiene dos plantas y fue una minisede para organizar la ayuda; el living donde ve y analiza partidos se llenó de ropa y alimentos para los evacuados. Un sentido práctico para enlazar con la teoría: “Siempre hay que ponerse en el lugar del otro”, dice.
A La Garganta Poderosa le recalcó que “el progresismo es una palabra muy amplia”. Y habló de la distribución de la riqueza, de una sociedad más justa e igualitaria. “Este gobierno es el que más ha pensado en un país más federal, más distributivo, para que puedan tener acogida los que menos tienen”, sentenció.
Sus declaraciones no son teñidas por el medio. En junio de 2012, en Olé le pidieron que eligiera un político. “Néstor Kirchner”, dijo. Aunque a principios de ese mismo año había señalado en El Gráfico que Chacho Alvarez había sido el último referente con el que se había identificado.
Cristina Fernández también forma parte de su colección de estampitas políticas: “No tuve el honor de hablar con la Presidenta. Me gusta políticamente, pero decir que tengo una charla pendiente con ella sería presuntuoso de mi parte”. Sabella busca referencias y milita por un grupo de jugadores que entre junio y julio será la patria. Un equipo unido y organizado.
La bandera
Si los únicos privilegiados son los niños, Messi es la concesión del entrenador que hace cuarenta años colgó en su casa un cuadro de Juan Domingo Perón. El niño mimado de Sabella no habla mucho pero dice demasiado en la cancha y con su actitud. En el entorno del técnico de la Selección cuentan que el diez interpreta la esencia de lo pretendido. Sabella conoce el doble juego: su futbolista fetiche ejercita su ego, pero es solidario; es millonario, pero tiene hambre; es el mejor del mundo, pero prioriza el equipo.
Messi es su Belgrano, el prócer que reivindica: “Allí tenemos la bandera creada por Manuel Belgrano”, dijo el 5 de agosto de 2011, cuando asumió, dentro de la sala de conferencias de la AFA. “El dio todo por la Patria, dejó su sueldo, murió pobre. Es el ejemplo a seguir: el de poner el bien común por encima del individuo”.
Perón y Verón
La placenta de su vida clase media no le impidió conocer la realidad más allá de sus comodidades. En su infancia vivió en Vidt y Paraguay, en Palermo, aunque considera a La Plata como su lugar en el mundo. Desde la capital de la provincia de Buenos Aires dio encendidos discursos cuando Estudiantes festejó un título local y uno internacional. En 2009 tomó el micrófono y en un sincretismo entre Perón y Raúl Alfonsín arengó al pueblo pincha, tras obtener la Libertadores: “Siento en mis oídos la más maravillosa música… la casa está en orden”. Un año más tarde, con la obtención del Apertura, salió al balcón del Palacio Municipal: “Somos un grupo de jugadores hermanados en la solidaridad. Estudiantes, una vez más, es Estudiantes de la patria”.
La identidad es lo intangible
La obsesión de un hombre y esa búsqueda definen a Sabella. Alguna vez lector de la revista El Descamisado, el técnico nac & pop nació en 1954. Recuerda la proscripción del peronismo y la convivencia “con esa cultura popular, el Perón vuelve, Perón vive. Esa escritura en las paredes”.
Cuando se fue de Estudiantes, Juan Sebastián Verón lo subió al bronce: “Es uno de esos personajes que quedan grabados en la historia del fútbol”. Sabella quisiera que no fuera sólo por los resultados deportivos.
Convicciones
En el pizarrón hay nombres; nombres de desaparecidos en democracia. Julio López, Luciano Arruga y Marita Verón son casos emblemáticos que Sabella marca con una tiza. En esa producción de la publicación integrada por 15 asambleas villeras, el DT habla, también, de los desaparecidos por la última dictadura: “Viví parte de esa militancia y siento que ellos han formado parte de una juventud idealista que pensaba en un país mejor y que trabajaba a beneficio del prójimo”.
Con esa impronta, trató de moldear a la Selección que en el Mundial de Brasil será la patria. La patria que Sabella abrazaba en los 70.
* Nota publicada originalmente en la edición impresa del Diario Perfil.
martes, 1 de julio de 2014
Recordamos a Perón a 40 años de su muerte
Juan Domingo Perón (8 de octubre de 1895 – 1 de julio de 1974), caudillo popular argentino.
Clip del programa De Zurda en su memoria.
Clip del programa De Zurda en su memoria.
jueves, 19 de junio de 2014
La RDA dio la sorpresa en Hamburgo
En el Mundial de Alemania 74, la República Democrática Alemana venció a su vecino y anfitrión
Alemania Oriental dio la gran sorpresa de esta Copa del Mundo de 1974 al derrotar por 1-0, con gol de Sparvvasser, a Alemania Occidental, organizador del torneo y uno de los grandes favoritos al título, en el partido que cerró el grupo A. Con este resultado, Alemania Democrática se quedó con el primer lugar en la zona, y dejó a Alemania Federal, el otro clasificado, en el segundo puesto.
En un mundo donde las naciones divididas son moneda corriente, tenemos a las Coreas del Norte y del Sur, a Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, lo mismo se aplica para Yemen y la isla de Formosa, el enfrentamiento entre las dos Alemanias, fragmentadas al Oeste (República Federal, RFA) y al Este (República Democrática, RDA), generó extraordinaria expectativa.
Se trató del primer choque internacional entre las dos selecciones alemanes. La rivalidad política e ideológica entre las sociedades capitalistas y comunistas se dirimía en un campo de fútbol, con todo lo que eso significa para un pueblo como el alemán, tan apasionado por este deporte.
Más de novecientos huéspedes de honor asistieron al partido invitados por la FIFA y la organización del torneo. Entre ellos estuvieron el canciller federal, Helmut Schmidt, siete de sus ministros, el presidente saliente de la FIFA, sir Stanley Rous y representantes de la Federación Alemana de Fútbol. Así también, dirigentes de fuerzas políticas de la Alemania occidental y legisladores de diverso signo. Incluso, fueron invitados los embajadores de cada Alemania en el otro territorio, Guenter Gaus, por la RFA, y Miehael Kohl, por la RDA.
La ciudad de Hamburgo, la sede del encuentro, había amanecido en ebullición. Con sus dos millones de habitantes y su puerto, uno de los más grandes de Europa, es una de las ciudades más importantes de la Alemania Federal. Era lógico que allí, y en su estadio el Volkspark, el parque del pueblo, midieran sus fuerzas futbolísticas las dos naciones. Berlín, dividida por un muro como está, fue descartada para evitar que la rivalidad escalara aún más.
Alemania Federal, el país anfitrión, llegaba al partido, con Beckenbauer a la cabeza, ya clasificado para la próxima ronda tras las dos victorias previas, ante Chile y ante Australia, y como uno de los grandes favoritos a quedarse con la Copa del Mundo. Alemania Democrática, por su parte, estaba golpeada por la lesión de Vogel, su extremo izquierdo, y necesitaba sumar para clasificar pero el empate previo entre Chile y Australia, le aseguraron un lugar en la 2da fase. Lo único que había en juego entonces era el honor.
El estadio, como se esperaba, mostró un lleno absoluto de más de 60 mil espectadores. La mayoría, simpatizantes de Alemania Federal. Una minoría, unos tres mil audaces, cantaban y gritaban por Alemania Democrática. La temperatura cálida y el césped de un verde encendido completaban un clima ideal para disfrutar de un gran partido de fútbol.
Pasaron los himnos, el Oriental, primero silbado y luego respetado en silencio, y el Occidental, coreado por una multitud impaciente y exigente como la de Hamburgo. Desde el comienzo, Alemania Federal impuso sus condiciones. Presionó al rival y dominó de forma abrumadora el partido. A los 7 minutos, Grebowski perdió la primera chance, Mueller desperdició un par propias y a los 39 minutos Overath pegó un tiro en el palo.
Alemania Democrática respondió siempre de la misma forma, de contraataque. Al equipo Oriental no le sobra talento, como a sus rivales, pero se hace fuerte en su potencia física y su valentía. Lauek manejaba las respuestas desde el mediocampo, en la última de la primera parte casi convierte. Así, Alemania Democrática le anticipó a su hermana Federal que podía hacerle daño en cualquier momento. La primera parte concluyó sin goles.
La segunda mitad comenzó como había terminado la primera. Alemania Federal dominaba pero sus atacantes fallaban goles cantados, y Alemania Democrática, de contra, amenazaba con convertir.
La frustración se apoderó del equipo Federal. El juego decayó. Hasta Breitner se contagió y comenzó a fallar en los pases. El público de Hamburgo, alterado, comenzó a silbar a su equipo. La imagen recordaba al partido previo ante Australia, cuando Beckenbauer se enfrentó con los simpatizantes que desde las gradas criticaban al equipo por el bajo nivel de su juego.
Los minutos corrían y ambos equipos parecían conformarse con el empate, con no perder este duelo de Alemanias. Pero a once minutos para el final, la igualdad se quebró. Alemania Democrática lanzó otro de sus contragolpes, con Welse como conductor por la derecha. Llegó hasta el borde del área y asistió a Sparwasser, que se escapó a dos defensores y definió a media altura justo cuando Maier, el arquero Federal, intentaba interceptarlo.
El grito de gol Democrático se amplificó en el silencio. Unas banderas pequeñitas se agitaron, con los mismos colores alemanes que las grandes, pero esas eran las Federales. Alemania Oriental se ponía 1-0 a los 34 minutos de la segunda parte.
Alemania Occidental tuvo sólo una chance para evitar la derrota. Un tiro libre que Hoeness disparó con potencia, pero sin precisión, y que Croy, el arquero Democrático, despejó sin problemas. El partido estaba sentenciado. En el final, el festejo fue de unos pocos. Los once de Alemania Democrática saludaron desde el centro del campo ante un estadio que, en su mayoría, estaba desencantado. Los únicos que gritaban eran los tres mil orientales. Acababan de presenciar un verdadero partido de fútbol. Los que iban de punto se quedaron con todo. El triunfo, el primer lugar del grupo y el honor de ganar el primer duelo entre las dos Alemanias.
Tomado de Espn.com
Alemania Oriental dio la gran sorpresa de esta Copa del Mundo de 1974 al derrotar por 1-0, con gol de Sparvvasser, a Alemania Occidental, organizador del torneo y uno de los grandes favoritos al título, en el partido que cerró el grupo A. Con este resultado, Alemania Democrática se quedó con el primer lugar en la zona, y dejó a Alemania Federal, el otro clasificado, en el segundo puesto.
En un mundo donde las naciones divididas son moneda corriente, tenemos a las Coreas del Norte y del Sur, a Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, lo mismo se aplica para Yemen y la isla de Formosa, el enfrentamiento entre las dos Alemanias, fragmentadas al Oeste (República Federal, RFA) y al Este (República Democrática, RDA), generó extraordinaria expectativa.
Se trató del primer choque internacional entre las dos selecciones alemanes. La rivalidad política e ideológica entre las sociedades capitalistas y comunistas se dirimía en un campo de fútbol, con todo lo que eso significa para un pueblo como el alemán, tan apasionado por este deporte.
Más de novecientos huéspedes de honor asistieron al partido invitados por la FIFA y la organización del torneo. Entre ellos estuvieron el canciller federal, Helmut Schmidt, siete de sus ministros, el presidente saliente de la FIFA, sir Stanley Rous y representantes de la Federación Alemana de Fútbol. Así también, dirigentes de fuerzas políticas de la Alemania occidental y legisladores de diverso signo. Incluso, fueron invitados los embajadores de cada Alemania en el otro territorio, Guenter Gaus, por la RFA, y Miehael Kohl, por la RDA.
La ciudad de Hamburgo, la sede del encuentro, había amanecido en ebullición. Con sus dos millones de habitantes y su puerto, uno de los más grandes de Europa, es una de las ciudades más importantes de la Alemania Federal. Era lógico que allí, y en su estadio el Volkspark, el parque del pueblo, midieran sus fuerzas futbolísticas las dos naciones. Berlín, dividida por un muro como está, fue descartada para evitar que la rivalidad escalara aún más.
Alemania Federal, el país anfitrión, llegaba al partido, con Beckenbauer a la cabeza, ya clasificado para la próxima ronda tras las dos victorias previas, ante Chile y ante Australia, y como uno de los grandes favoritos a quedarse con la Copa del Mundo. Alemania Democrática, por su parte, estaba golpeada por la lesión de Vogel, su extremo izquierdo, y necesitaba sumar para clasificar pero el empate previo entre Chile y Australia, le aseguraron un lugar en la 2da fase. Lo único que había en juego entonces era el honor.
El estadio, como se esperaba, mostró un lleno absoluto de más de 60 mil espectadores. La mayoría, simpatizantes de Alemania Federal. Una minoría, unos tres mil audaces, cantaban y gritaban por Alemania Democrática. La temperatura cálida y el césped de un verde encendido completaban un clima ideal para disfrutar de un gran partido de fútbol.
Pasaron los himnos, el Oriental, primero silbado y luego respetado en silencio, y el Occidental, coreado por una multitud impaciente y exigente como la de Hamburgo. Desde el comienzo, Alemania Federal impuso sus condiciones. Presionó al rival y dominó de forma abrumadora el partido. A los 7 minutos, Grebowski perdió la primera chance, Mueller desperdició un par propias y a los 39 minutos Overath pegó un tiro en el palo.
Alemania Democrática respondió siempre de la misma forma, de contraataque. Al equipo Oriental no le sobra talento, como a sus rivales, pero se hace fuerte en su potencia física y su valentía. Lauek manejaba las respuestas desde el mediocampo, en la última de la primera parte casi convierte. Así, Alemania Democrática le anticipó a su hermana Federal que podía hacerle daño en cualquier momento. La primera parte concluyó sin goles.
La segunda mitad comenzó como había terminado la primera. Alemania Federal dominaba pero sus atacantes fallaban goles cantados, y Alemania Democrática, de contra, amenazaba con convertir.
La frustración se apoderó del equipo Federal. El juego decayó. Hasta Breitner se contagió y comenzó a fallar en los pases. El público de Hamburgo, alterado, comenzó a silbar a su equipo. La imagen recordaba al partido previo ante Australia, cuando Beckenbauer se enfrentó con los simpatizantes que desde las gradas criticaban al equipo por el bajo nivel de su juego.
Los minutos corrían y ambos equipos parecían conformarse con el empate, con no perder este duelo de Alemanias. Pero a once minutos para el final, la igualdad se quebró. Alemania Democrática lanzó otro de sus contragolpes, con Welse como conductor por la derecha. Llegó hasta el borde del área y asistió a Sparwasser, que se escapó a dos defensores y definió a media altura justo cuando Maier, el arquero Federal, intentaba interceptarlo.
El grito de gol Democrático se amplificó en el silencio. Unas banderas pequeñitas se agitaron, con los mismos colores alemanes que las grandes, pero esas eran las Federales. Alemania Oriental se ponía 1-0 a los 34 minutos de la segunda parte.
Alemania Occidental tuvo sólo una chance para evitar la derrota. Un tiro libre que Hoeness disparó con potencia, pero sin precisión, y que Croy, el arquero Democrático, despejó sin problemas. El partido estaba sentenciado. En el final, el festejo fue de unos pocos. Los once de Alemania Democrática saludaron desde el centro del campo ante un estadio que, en su mayoría, estaba desencantado. Los únicos que gritaban eran los tres mil orientales. Acababan de presenciar un verdadero partido de fútbol. Los que iban de punto se quedaron con todo. El triunfo, el primer lugar del grupo y el honor de ganar el primer duelo entre las dos Alemanias.
Tomado de Espn.com
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