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lunes, 2 de octubre de 2023

Se cumple el 50 aniversario de “Dark Side Of The Moon”, de Pink Floyd

El icónico álbum de la banda británica Pink Floyd marcó un hito en la historia de la música.


"The Dark Side of the Moon" es un icónico álbum de la banda británica Pink Floyd, lanzado en 1973. Este disco marcó un hito en la historia de la música y se ha convertido en una obra maestra que ha influido en varias generaciones de artistas y oyentes.

Este disco se sumerge en temas profundos de la vida humana, como la locura, el tiempo y la existencia. Su portada, diseñada por Storm Thorgerson, presenta un prisma de luz que se descompone en colores, lo que simboliza la exploración de la sicología humana y la búsqueda de la verdad a través de la música.

El álbum se compone de diez pistas interconectadas de manera fluida, creando una experiencia continua en la que las canciones corren sin interrupción. El uso innovador de efectos de sonido, sintetizadores, grabaciones de campo y voces procesadas contribuye a dar una atmósfera etérea y surrealista.

"The Dark Side of the Moon" abre con "Speak to Me", una introducción ambiental que establece el tono para el viaje que está por venir. La canción más reconocible del álbum, "Breathe", sigue con su inconfundible ritmo de guitarra y letras introspectivas sobre la vida y la fugacidad del tiempo. Otras pistas memorables son "Time", que explora la inevitabilidad del paso del tiempo, y "Money", con sus distintivos bajo y letras que critican la obsesión de la sociedad con el dinero. El álbum alcanza su punto culminante con "Brain Damage" y "Eclipse", dos pistas que exploran la locura y la percepción alterada.

La música de Pink Floyd en "The Dark Side of the Moon" es inmersiva y cautivadora. Los guitarristas David Gilmour y Roger Waters, el tecladista Richard Wright, el baterista Nick Mason y los efectos vocales de Clare Torry se unen para crear una experiencia auditiva única que va más allá de las convenciones musicales convencionales.

Este álbum es una obra maestra que aborda temas universales que siguen siendo relevantes hoy en día. Es una exploración profunda de la condición humana y la búsqueda de sentido en un mundo caótico. A lo largo de los años, ha demostrado ser una de las obras más influyentes en la historia del rock progresivo y ha dejado una marca indeleble en la música contemporánea. Su legado perdura como un monumento a la creatividad y la profundidad artística de Pink Floyd.

lunes, 5 de julio de 2021

Raffaella Carrá: la comunista que nos enseñó el ombligo y el cerebro

En sus canciones habló de homosexualidad, sadomasoquismo, goce y alegría. En su discurso reivindicó a la clase obrera. En su vida fue un icono incomparable de carisma, rebeldía y libertad. “Yo siempre voto comunista. En un conflicto entre trabajadores y empresarios, siempre estaré del lado de los trabajadores”, dijo.


Por Lorena G. Maldonado

Raffaella Carrá no era una mujer, sino una fuerza de la naturaleza: se la recuerda siempre enérgica y vital, incombustible, divertida, arrolladora, sensual, expectorante. Con su sola presencia recordaba a los demás que a este mundo hemos venido un rato, que tenemos derecho a gozar, que hay que arrancarse la placenta del conservadurismo, de la frigidez y del aburrimiento. Raffaella vive en los karaokes y en las discotecas, en las pistas de baile, en cada rincón del planeta donde una mujer mueve las pestañas y desplaza el aire, en cada baldosa en la que una chica tiene ganas de juego y lo hace saber, sin pudores, con alegría, con encanto inconmensurable.

Igual hacía años que no la veíamos, pero estaba: estaba cada vez que sonaba “para hacer bien el amor hay que venir al sur” y cada vez que recordaba que “lo importante es que lo hagas con quien quieras tú”. Ojo: ese verso ya era de una vanguardia espectacular en 1978 aquí en España, con el cadáver de Franco aún caliente y quitándonos aún la costra de casi cuarenta años de represión sexual y de machismo truculento. Veníamos de un mundo, de un país, donde ser mujer significaba convertirse por siempre en un ser reproductor y tierno, cuidador y sumiso, entregado a la cocina, a la costura, a los afectos familiares: un ser sin cuenta corriente ni planes, sin sueños ni ideas propias. Sólo una mascota, ser mujer. Sólo un satélite del hombre, del marido, del macho.

En esas estábamos cuando la muerte del dictador en la cama vino a colindar con el poderío de la Carrá, que nos invitaba al colchón para hacer cosas mucho más interesantes que morirse: besar, tocar, disfrutar. “Por si acaso se acaba el mundo / todo el tiempo he de aprovechar / corazón de vagabundo / voy buscando mi libertad”, cantaba la tremenda hembra agitando esa melena mítica color platino. “Tuve muchas experiencias / y he llegado a la conclusión / de que perdida la inocencia / en el sur se pasa mejor”. Si lo decía ella, iba a misa. Bueno: a misa y a todas partes.

En las manifestaciones feministas modernas, las chicas emulan a Aitana y a Ana Guerra de OT cuando entonaban lo de “yo decido el cuándo, el dónde y con quién”, pero Raffaella ya lo cantaba cuando el placer de la mujer y su autonomía sexual parecían animales mitológicos. Trajo tal aire fresco a este país esclavizado y estrecho -que olía ya a smoking room- que nunca podremos agradecérselo lo bastante.

El primer 'no es no'

Sus guiños atraviesan los siglos: su “hazlo con quien quieras tú” es hoy el clarísimo -y no exento de polémica- “no es no”. Interesante que la canción que más le molestó al Vaticano fuese, sin embargo, Tuca Tuca. Aquel baile desprejuiciado, coqueto y ferozmente moderno que se marcó con el italiano Alberto Sordi les sonó a los religiosos como recién llegado del infierno. Cuando le vieron el ombligo, los obispos se arañaron la cara: qué era eso de que una mujer enseñase la tripita. Hábrase visto. Ella, sin inmutarse: melenazo parriba, melenazo pabajo. No sólo no se le dislocaba el cuello con aquellos giros letales, sino que cada vez tenía la cabeza mejor puesta. 

Peor se hubiesen puesto los clérigos si hubiesen entendido las líneas secretas de 03 03 456, donde se refería a la masturbación femenina -una canción que también molestó y fue castrada en varios países-: “Mi dedo está enrojecido de tanto marcar, se mueve solo sobre mi cuerpo y marca sin parar”, cantaba la Carrá, haciendo un símil hilarante entre el dedo cansado de llamar al tipo que no le hace caso y el dedo cansado ya de masturbarse buscando su propio goce.

Qué esperaban de una mujer que rechazó al mismísimo Frank Sinatra o que pasó de la tontería de Hollywood -empezaba a petarlo en películas americanas cuando asumió que ese mundo no era para ella-: “A las cinco de la tarde cerraban los estudios y se alcoholizaban. Me sentía marciana, muy incómoda”. Querían convertirla en la nueva Sophia Loren o en una renovada Gina Lollobrigida. “No bebo ni me drogo: Hollywood no era para mí”, disparó.

Viva el sado y la purpurina

Defendió un sexo rupturista y novedoso para el mundo de entonces: como cuando en Santo, Santo confesaba que su marido era muy aburrido en la cama y que ella necesitaba más juerga. “Santo es mi marido, sale muy temprano y cuando es de noche vuelve destruido. Cuando vuelve al hogar, se tiende, y a la hora de amar, se duerme. La macroeconomía es su pasión, santo, santo, ¡yo ya no aguanto más!, el santo me engañó, ¿dónde está el sadismo, dónde el masoquismo, lo que él me prometió?”. Espectacular.

El armario de Raffaella era un jaleo: venga rojo, venga brilli-brilli, venga purpurina, venga campana loca, venga top imposible. Lógico: una guerrera como ella necesitaba uniforme pa’ matar. Para derribar estereotipos. Para visibilizar el erotismo de la mujer sin negar o minimizar por ello su lucidez. Ella decía que el reto era enseñarles a los hombres que “al cuerpo femenino lo sujetaba una cabeza”; que el físico de la mujer estaba conectado al cerebro, que no eran dos mundos aparte. Que se podía ser sexy y ser audaz. Que se podía ser erótica y brillante. Que, por suerte, nunca hubo que elegir. “Aquello no iba sólo de mostrar mi cuerpo, era hacer entender que el cuerpo de una mujer siempre está unido a su cabeza. La sensualidad no está reñida con la inteligencia, la simpatía, la ironía…”, expresaba.

Esta idea la ejemplificó con su misma vida, sin ir más lejos: aunque empezase dedicándose a la danza y a la actuación, pronto fue reclutada por la televisión porque era todo un animal expresivo. No bastaba su cara bonita ni su cuerpo desencadenado: la gente quería escucharla hablar, desarrollarse, bromear, reír, dar espectáculo. Cómo no iba a dar espectáculo Raffaela, por otra parte, si ella era su propio show andante. Con todo, nunca se dejó embaucar por las mieles de la pequeña pantalla. Nunca se doblegó, no le pudo la ambición. No entregó su vida a los focos. Fue siempre su jefa y la jefa de cualquiera que se le pusiera al lado.

Empleada de nadie

Así lo contaba en una entrevista: “Soy una mujer muy libre. Yo nunca he sido una empleada de la televisión. Cuando empecé mi carrera en los setenta y tuve mi primer gran éxito yo trabajaba haciendo un programa un año y retirándome a descansar durante dos. Y mis compañeros hombres me decían: "Si te vas, Rafaella, alguien tomará tu sitio". Y yo les decía: pues que lo tomen”, reía. “Una mujer puede desgastar su imagen más rápidamente porque siempre tiene que innovar con sus trajes, sus canciones… Es mucho más complicado que para un hombre. Esta vida de ir y volver era como tener un amante que cuando estaba, entraba en la familia. Pero luego se iba, porque yo no era una mujer casada con nadie”.

Siempre se sintió orgullosa de rechazar, desde sus inicios hasta hoy mismo, la idea del matrimonio. Quería tener un nombre y un apellido propio, no ser jamás “la esposa de”. “Prometer que vas a amar a alguien toda la vida es una promesa demasiado grande. Y yo odio romper promesas. Y a los abogados”, lanzaba. Viajaba. Aparecía y desaparecía, como el Guadiana. No daba explicaciones a nadie. Y siempre procuraba, ante todo, pasárselo en grande: ¿es que acaso estamos aquí para otra cosa?

Icono gay y comunista

La Carrá se convirtió en un icono gay no sólo por sus looks felizmente estrafalarios ni por su canto a la vida y a la libertad -como en Explota, explota; Rumore o Far l’Amore-, sino también por un tema llamado Lucas, revolucionario cuanto menos para la época -lo sacó en el año 1978-. Ahí hablaba de cómo se había enamorado de un chico que resultó ser gay. Todo esto lo contaba veladamente, claro. “Una tarde desde mi ventana / le vi abrazado a un desconocido / no sé quién era / tal vez un viejo amigo / desde ese día nunca más le he vuelto a ver”. Hablaba con ternura de ese modelo de hombre que aún no podía salir del armario y que tenía que fingir -engañándose a sí mismo o a los demás- que le gustaban las chicas. Hasta que un día, por fin, se dejaba ser, como en el Son amigos que cantaba Miguel Bosé también en esos tiempos. Irreverente.

Todo lo que tocaba Raffaella lo volvía viral incluso antes de que existiese el concepto “viral”. Triunfó en sus películas, en sus giras, en su papel de showgirl, en los programas de televisión que giraban alrededor de su figura carismática, divina y liberada: fue la chica favorita de España en los ochenta, y en Italia las familias enteras se reunían alrededor de la mesa para escucharla hablar, como a una profeta glam, pero, sin embargo, transversal. Con una rebeldía única que apelaba igual a la abuela que al niño. Se reconocía como una “adelantada a su época”.

Siempre se involucró, Raffaella. Siempre se mojó cuando a nadie le apetecía hacerlo. Y no sólo en lo que a feminismo se refiere, sino en cuanto a los derechos de la clase trabajadora: “Yo siempre voto comunista. En un conflicto entre trabajadores y empresarios, siempre estaré del lado de los trabajadores”. Se preocupaba con fruición de las condiciones en las que curraban sus bailarinas y bailarines. “Ser comunista implica un modo de vida y una responsabilidad muy grande”, alegó. No ha habido nadie que la haya desdicho hasta hoy. Raffaella nos enseñó el ombligo cuando nadie había visto uno. También la garganta, la palabra, la alegría, y el cerebro -cuando del cerebro femenino se cuestionaba hasta su existencia-. Ciao, bambina. Te echaremos siempre de menos.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El Woodstock del Yarí

En todo un festival por la paz se convirtió la X Conferencia de las FARC, reunión que ratificó su conversión en movimiento político legal


Agencia Colombiana de Prensa Alternativa

La música, el reencuentro y las esperanzas de paz fueron componentes esenciales de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera, celebrada del 17 al 23 de septiembre en los Llanos del Yarí.

Con motivo de esta cumbre, cada noche se presentaron variados grupos que pusieron el evento al nivel de los mejores festivales musicales del país. Un “Woodstock fariano”.

El Woodstock de 1969 fue un festival musical celebrado en una granja de Nueva York y que albergó a miles de jóvenes que se oponían a la guerra y profesaban el amor. Con el tiempo se convirtió en ícono de la cultura hippie y del movimiento por la paz.

Una versión macondiana se ha vivido en los Llanos del Yarí, región ubicada en los límites de Caquetá y Meta, y donde en el pasado se libraron sangrientas batallas del conflicto que hoy está quedando atrás.

Artistas de la talla de Alfredo Gutiérrez y Aries Vigoth deleitaron al público presente, compuesto por guerrilleros, periodistas y pobladores civiles de la región.

Ritmos como reggae y cumbia sonaron en la tarima principal del Parque La Nueva Colombia, escenario levantado para albergar la última conferencia de las FARC, que ratificó el acuerdo de paz y que definió su paso a movimiento político a partir del 2017.

También pasaron por el escenario grupos como Alerta Kamarada, Latin Latas y Sistema Sonoro Skartel, que sintonizaron muy bien con un público más bien acostumbrado a otros ritmos. Y además sonaron los tradicionales temas de protesta social de Los Hermanos Escamilla y Carlos Lugo.

La delegación fariana también tuvo su espacio en las noches musicales, con Los Rebeldes del Sur, la orquesta de música tropical creada por el Bloque Sur hace 17 años.

En medio de cada presentación, familias enteras que viajaron al Yarí aprovecharon la ocasión para reencontrarse con sus parientes enlistados en las FARC y que no veían hace muchos años.


También se vio a los principales comandantes de las FARC, como Iván Márquez, que cantó a dúo con Vigoth; Jesús Santrich, que disfrutó de cada concierto; y el propio Timoleón Jiménez (jefe máximo de la organización).

La X Conferencia fue clausurada el 23 de septiembre con un mensaje de paz. Aunque ese día no terminó este Woodstock criollo, pues con motivo de la firma protocolaria del acuerdo de paz se organizó el concierto “Abriendo caminos de paz”.

A esta presentación fueron invitados el Binomio de Oro, Doctor Krápula, Jhon Alex Castaño, la Orquesta Aragón y Totó La Momposina. Un cartel de altura para celebrar la firma de la paz junto con centenares de guerrilleros y pobladores de la región del Yarí, que pasará a ser uno de los escenarios donde se empezó a construir la nueva Colombia, en paz y reconciliación.

viernes, 11 de marzo de 2016

Los Rolling Stones en Bogotá

La noche en que 45.000 personas sacaron la lengua con Rolling Stones. "Hola, rolos", dijo Mick Jagger en concierto en El Campín



Por Carlos Solano

“Se siente bien estar aquí... Se siente bien estar en cualquier parte”, celebró en broma Keith Richards al hablarle al público bogotano. Una forma de celebrar que sigue vivo, y que los Rolling Stones siguen ahí, en ese mundo que crearon de su propio rock and roll.

El concierto de la emblemática banda británica que se apoderó de la tarima dispuesta en el estadio El Campín, con un listado de sus mejores éxitos, en una cita que sus fanáticos colombianos habían soñado durante 50 años.

Una mezcla de niños, jóvenes, treintañeros y hasta sesentones acudieron al encuentro y en el ambiente se respiraba ansiedad, mientras en los camerinos esperaban Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts.

Segundos antes de que la banda saltara al escenario, las pantallas proyectaron un video con un mapa que reunía en un solo collage decenas de instantes de la historia de los Stones, pasando por cada una de sus carátulas y después se ubicaba en el mapa a Bogotá.



Luego de arrancar con Jumpin’ Jack Flash (inusual forma de comenzar con respecto al resto de la gira, solo lo hicieron así en otro concierto), Mick Jagger saludó al público y enseguida la banda prosiguió con otro clásico infaltable: It's Only Rock n’ Roll. Después vinieron unas palabras inesperadas: “Hola, Bogotá; hola, Colombia; hola, rolos”, pronunció en español el cantante antes de Tumbling Dice.

Desde la medianoche del miércoles, el grupo les pidió a sus fanáticos votar por una canción entre cuatro opciones, como la elegida para ser exclusiva de los colombianos. Su solicitud se fue sorpresivamente por un panorama muy especializado, contando así con que el público bogotano conociera todas sus canciones: estaban cuatro exponentes de su lado más country, como Sweet Virginia, Let It Bleed, Far Away Eyes y Dead Flowers.

Esta última canción fue la elegida por votación, y, para tocarla, Jagger tomó la guitarra acústica.

Luego vino la gran sorpresa: el cantante colombiano Juanes se les unió para tocar Beast of Burden en guitarra y voz, lo que puso a vibrar de la emoción al público.

Después vino Honky Tonk Women y, en una pausa, Jagger aprovechó para narrar que la agrupación visitó el emblemático Museo de Botero. “Comimos obleas, nos bajamos un aguardiente y nos dio guayabo, luego nos llevó un carro de policía al hotel”, contó, en un español muy practicado.

Luego, Richards tomó la guitarra acústica y el micrófono para cantar You Got the Silver, junto a Wood, y el concierto cobró otra dimensión.

Antes de comenzar Paint It Black, Jagger bromeó con el público, expresando: “La banda aporta a la economía de su país: Ronnie toma a diario ocho tazas de café colombiano”, y todos en El Campín rieron.

Pero la energía se elevó luego de ver a Jagger bailando. Sus movimientos se volvían con cada canción más exorbitantes y sorprendentes, como si la edad no fuera limitante.

Llegó entonces el turno de los solos, y Ron Wood se lució de forma impresionante en Midnight Rambler y Miss You, y Jagger seguía bailando.

Por algunos momentos, Richards se alejaba de las notas en la forma usual de las canciones tan conocidas por el público, lo que de alguna forma le agregaba un halo melancólico al concierto de una banda con un promedio de edades de 71 años.

Además, desfilaron canciones como Wild horses, Before They Make Me Run, Gimme Shelter, Sympathy for the Devil, Start Me Up y Brown Sugar, que trajeron todo lo mejor de la era brillante de la banda en los 60 y 70.

Pero luego vendría You Can't Always Get What You Want -con la compañía del Coro de la Universidad Javeriana, al que presentó Jagger- y Satisfaction para cerrar una noche que cumplió miles de sueños.

Cabe señalar que la apertura del evento la realizó la banda colombiana Diamante Eléctrico, quienes tocaron bajo una fuerte lluvia, la segunda después del que cayó en la tarde en la capital colombiana.

"Bogotá es del putas", de vuelta en su español, despidió Jagger la noche.

viernes, 13 de marzo de 2015

sábado, 16 de agosto de 2014

I Was Made for Lovin' You (Kiss)

 "I Was Made for Lovin' You" es una canción interpretada por la banda Kiss, lanzada originalmente en su álbum Dynasty en de 1979.

   

El sencillo alcanzó la posición 11 en las listas de popularidad de la revista Billboard y fue muy exitosa en Australia y Europa.

La canción está altamente influenciada por el estilo de la música disco, uno de los géneros más populares en los Estados Unidos a finales de los años 1970.

El guitarrista y vocalista Paul Stanley dijo que escribió "I Was Made For Lovin' You" porque quería una canción sumamente exitosa para la banda.

jueves, 19 de diciembre de 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

La cumbia de los cien goles

Como en 1971, Santa Fe marca un centenar de anotaciones en la temporada.

   

En 1971, Santa Fe se fijó el objetivo de marcar cien goles durante la temporada. Parte de la campaña fue “La cumbia de los cien goles”, tema interpretado por Gabriel Romero con la agrupación Black Stars.

La canción fue prensada en un disco de acetato de 45 revoluciones por minuto y se vendió mano a mano con la música de los cantantes del momento.

Al son de la cumbia, el Expreso Rojo marcó 103 goles y con ellos consiguió su quinta estrella.

domingo, 16 de junio de 2013

Miss You (The Rolling Stones)

 

The official promo video for the Rolling Stones' 1978 single, 'Miss You'. The song is from the 1978 album Some Girls and was composed by Mick Jagger and Keith Richards and produced by the Glimmer Twins.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Chile: acusan a exoficiales de muerte de Víctor Jara

Por primera vez la justicia chilena responsabiliza a oficiales retirados de la muerte del popular cantante, ocurrida el 16 de septiembre de 1973, a pocos días del golpe contra Salvador Allende.


Por BBC Mundo


A casi cuarenta años del asesinato del cantante chileno Victor Jara, la justicia inició un proceso contra un grupo de exoficiales del ejército de Chile a los que señala de ser presuntos autores y cómplices del crimen.

El juez especial que lleva la causa, Miguel Vásquez, acusó a los extenientes Pedro Barrientos y Hugo Sánchez Marmonti de ser los autores del homicidio del cantante, ocurrido el 16 de septiembre de 1973, cinco días después del golpe de estado contra el entonces presidente Salvador Allende.

En las detenciones masivas realizadas tras el golpe, Jara -considerado como un emblema artístico del gobierno de Unidad Popular que encabezaba Allende- fue detenido junto a miles de personas y llevado al estadio Chile, en Santiago.

Allí fue torturado y asesinado a balazos, convirtiéndose en uno de los casos más emblemáticos de las violaciones a los derechos humanos cometidas en Chile por el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

Como cómplices del crimen Vásquez señala a Roberto Souper Onfray, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf y Jorge Smith Gumucio, todos oficiales que estaban presentes en el estadio y quienes cumplen prisión preventiva en un batallón de la policía militar.

Justicia tardía

El juez Vásquez apuntó que "para mí las presunciones de quién disparó es Barrientos", contra quien se emitió una orden de captura internacional, ya que está residenciado en Florida, sur de Estados Unidos.

En mayo de este año, un equipo del canal de televisión Chilevisión logró conversar con Barrientos a las afueras de su casa en Florida, pero este rechazó cualquier vinculación con el asesinato de Jara e incluso negó haber estado en el estadio Chile en aquella fecha.

Este viernes, el juez Vásquez explicó a la prensa chilena que la lentitud del sistema de justicia chileno en llegar a esta etapa de acusación se debe en parte a la "falta de colaboración" para identificar a los presuntos responsables del hecho.

"Desde un principio ha habido distintas líneas de investigación; ha sido (la causa del lento proceso) fundamentalmente la falta de colaboración. Luego de reunir muchos antecedentes hay un momento en que uno debe avanzar dictando esta resolución", dijo Vásquez.

Según datos recabados por soldados conscriptos los imputados eran los responsables de la operación de detención de simpatizantes de Allende.

En junio de 2009 se realizó el juicio a la única persona que ha sido procesada hasta ahora por el caso: José Paredes, de 54 años, entonces un soldado conscripto quien confesó ser uno de los que disparó contra Jara.

"Hay que buscar los altos mandos. Yo sólo era un "pelao" (conscripto) no más", dijo Paredes a la prensa cuando fue detenido, aunque luego se retractó y fue puesto en libertad provisional.

En diciembre de 2009 la Policía de Investigaciones entregó un informe en el que se precisa que las balas que causaron la muerte de Jara son de un calibre distinto al que utilizaba el fusil del ex recluta.

Satisfacción familiar

"Nosotros como querellantes en este juicio indudablemente que estamos bastante satisfechos con lo que se ha logrado", dijo a los medios chilenos el abogado Nélson Caucoto quien representa a la familia de Jara.

Caucoto dijo creer que hay suficientes evidencias como para garantizar la condena de los acusados, en un caso cuya documentación calificó como "compleja".

El abogado recordó que la viuda del cantante, la británica Joan Turner, y la Fundación Víctor Jara siempre han exigido que se de a conocer la lista de nombre de los oficiales responsables del manejo de los arrestos en el estadio Chile.

En una reciente entrevista con el canal Cablevisión Turner expresó su esperanza de que los militares aportaran la información que les han solicitado sobre los mandos que estaban presentes en el estadio Chile en los días del golpe contra Allende.

"Nos hemos entrevistado con muchos ministros de Defensa, que se supone que es la vía para lograr llegar al comandante en jefe del día (en el estadio Chile), pero hemos llegado hasta ahí no más. No ha dado frutos ese camino", dijo Turner.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ding dong (Leonardo Favio)



Fuad Jorge Jury, mejor conocido por su nombre artístico de Leonardo Favio, fue un destacado cantautor de los años 70 que además fue uno de los mayores exponentes de la cinematografía argentina.

Murió este lunes en Buenos Aires a los 74 años, dejando un legado no sólo de películas de vanguardia sino una importante carrera como músico y una reconocida militancia en el peronismo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Himno de Bogotá



Letra de Pedro Medina Avendaño; Música de Roberto Pineda Duque. Oficializado mediante el decreto 1000 de 1974.

sábado, 28 de julio de 2012

Amada mía, amore mío


De la banda sonora de "A Roma con amor" de Woody Allen. Versión original de 1977 de El Pasador.

lunes, 21 de mayo de 2012

Stayin' Alive (Bee Gees)


"Stayin' Alive" (Sobreviviendo) es una exitosa canción disco de los Bee Gees compuesta para la banda sonora de la película Saturday Night Fever (Fiebre de sábado por la noche) y lanzada como segundo sencillo el 13 de septiembre de 1977.

Alcanzó el Top 5 de todas las listas de éxitos de los países donde fue lanzada, y dio título, en 1983, a una secuela de la citada película.